Testimonios de implantes cigomáticos


«Ya no tengo miedo que la dentadura se me caiga»

He tenido una historia en mi vida, desde la boca: siempre he sufrido, es uno de mis puntos débiles, he sufrido mucho. Es uno de mis puntos débiles. Aunque siempre me he cuidado, la cosa se había complicado mucho y sufría mucho. Tuve desde pequeña muchas caries. El calcio? Se ve veía que me faltaba. Tuve implantes tanto arriba como abajo. Aunque me lo hicieron por dos veces, fracasaron y entonces ya me dijeron que la única solución que tenía era llevar una dentadura postiza.

Durante unos años pues he llevado la dentadura como las personas mayores. La verdad es que tenía muchos inconvenientes. Sufría mucho. No podia comer bien. Me salían muchas llagas y se me movía siempre con el pegamento. Y todo estos sufrimientos los pasas tú sola; porque son cosas que tampoco te gusta explicarlas y además que era más bien joven… La cuestión es que al final sufría; me adelgacé bastante: no podía comer bien, no podía hacer vida social. Cuando iba a la playa también tenia que tener cuidado con las olas: siempre tenía que ponerme mucho pegamento. Finalmente, vi que tenía que buscar otra solución. Las personas que me habían tratado no conocían ninguna más. Encontré al Dr Aparicio por internet y tuve referencias suyas. Así que vine aquí para ver qué se podía hacer «

Este día de la cirugía te colocaron unos implantes cigomáticosy abajo implantes normales. Ese mismo día también te tomaron las medidas para tener unos dientes fijos el día siguiente.

Sí, verdad. Ese día fue largo. Mi vida ha cambiado totalmente. Es curioso que, si lo llegara a saber, lo hubiera hecho antes. No conocía esta solución a mi caso, porque es un caso un poco difícil … y tampoco lo vas explicando a nadie. Tampoco tienes información y cuando vas a según qué profesionales, no lo saben. He tenido mucha suerte, porque mi vida ha cambiado totalmente. Yo creo que me he quitado años de encima, incluso aunque tengo mi edad, 52 años, siempre habrá un antes y un después. No sé que pasará en el futuro pero este último mes, hago una vida social mucho más plena: quiero salir, hablar, hablar normal.

Ya no tengo miedo de que se muevan mis dientes, ya no tengo miedo de que las dentaduras postizas caigan con las olas del mar, cuando hago deporte, puedo reír, puedo hablar, canto… no tengo que enganchar los dientes la mañana, ni el vaso de agua por la noche, ni siquiera para mi marido… Es todo: calidad de vida. he mejorado muchísimo y soy muy feliz; lo querría compartir también con las personas que tengan esto. Claro, esto solamente lo sabe quien lo tiene. Qué si hay alguién que vive esto y también tiene algunas molestias o un tema parecido al mío o que … que venga aquí, que en esta clínica la van a acoger muy bien y el doctor, que bueno, vale un imperio, que viaja mucho; pero estará por ellas, por esa persona.

Tanto si es joven como mayor, yo creo que lo pueden solucionar y si no pueden, por alguna razón si algún es peor que el mio, se lo dirán. Porque son personas muy honestas y que lo tengan muy claro que no los van a engañar. Estoy muy contenta de haber pasado pequeño sacrificio, o grande, que son como… bueno luego se te olvida, que vale la pena y que se lo recomiendo a personas que tienen como mi caso. Que eres una valiente, eres una valiente…


«Pocas personas saben cómo los implantes cigomáticos podrían ayudarlos»

En la entrevista posterior a la cirugía, Manuel ha estado muy feliz y sonrió durante toda la conversación. Nos dijo que acudio a su médico de cabecera, de CAP (centro nacional de salud en España) y el médico le preguntó cómo estaba después de la cirugía de implantes cigomáticos. La respuesta del paciente fue «muy bien».

La principal preocupación del médico de cabecera era saber dónde colocó el cirujano los implantes porque sabía que nuestro paciente sufría deatrofia maxilar severa y no tiene mucho hueso en la parte superior de la boca. Manuel, nuestro paciente, le explicó que la técnica ZAGA implica colocar implantes largos en el hueso cigomático. En ese momento su médico se sorprendió, no estaba al tanto de este tipo de rehabilitación. Como médico, por supuesto, conocía el hueso cigomático, pero no sabía que era posible colocar implantes dentales allí.

Manuel piensa que hay poca gente que lo sepa y nos contó una anécdota sobre una joven médica que estaba completamente sorprendida por la intervención y no sabía exactamente cómo actuar en el momento en que la paciente acudió a ella por una receta. Manuel nos dijo que cuando entró en la consulta… ella quería llamar a la ambulancia porque claro, lo vio con esos moretones. La joven médico le preguntó qué le había sucedido y si necesitaba una ambulancia. Al final de esta entrevista, nuestro paciente Manuel concluye que el tratamiento con implantes cigomáticos debería ser más popular porque en este momento no conoce a tanta gente que conozca este tipo de rehabilitación dental.


«Pensé que nunca volvería a tener dientes reparados».

Actualmente tengo 58 años. En Mexico, y más en la época en la que yo nací, no era realmente muy avanzada la odontología. Entonces cualquier carie que tenías, te sacaban el diente. Después, tuve un accidente estando en el ejército: me caí de un trampolín de 10 metros y perdí mis piezas de delante. Empezaron los implantes, y estando en el campo de la medicina conseguí quien me hiciera unos implantes tradicionales. Todavía estaba joven: tenía como 35 años y acabó en un desastre porque tenía un diente incluido en el paladar y me lo quitaron con casi la mitad del maxilar y eso hizo que se cayeran los implantes que tenía ya adelante.

Me dijeron que me pueden poner unos más chiquitos, que me pueden hacer una elevación del seno maxilar que básicamente es poner huesos para que cicatrice, para poder implantarlos. Intentaron ponerme pero nunca se osseointegraron y se caían. Finalmente, hace unos cinco o seis años ya tenía que usar la prótesis removible, con todo lo que significa: pegamento… me gusta mucho cantar y di charlas médicas: soy ginecólogo pero ya no pude hacerlo, ni tampoco Veo pacientes porque hablaba de manera extraña o de repente se le caía la prótesis.

Yo creo que dentro de lo que cabe me ha adaptado bien a usar la prótesis de arriba pero siempre es la falta de autoestima y falta de seguridad, pues de que se va a despegar o se nota cuando te ríes. Entonces empecé a investigar y empece por quien tenía la mayor experiencia. Entonces encontré al Dr. Carlos Aparicio. Le escribí, como ir y llamar a la puerta. Le digo que soy fulano de tal, le envié unas vistas panorámicas de lo que me estaba pasando… Me dijo: «Bueno, tienes que tomar la tomografía ahora y enviármela». Esto si, aparentemente sí eres un caso de atrofia severa de maxilar, que quedaría bien con cigomáticos.

Luego, durante 5 años, estuve coqueteando con él, digamos, hablando con él, diciéndole que si venía a México oa un lugar más cercano … le enviaba mi Archivos DICOM, no sin antes haber tenido problemas porque la situación económica en México es muy difícil pero existe la oportunidad y me lo pusieron fácil.

¿Y cómo se ha convencido que los implantes cigomáticos son la solución para Usted?

Porque todas las radiografías y todo lo que vi es que no solo tengo atrofia, no tengo mandíbula, realmente no hay ningún lugar donde ponerme un implante. No tengo, es una atrofia tan severa que no tengo maxilar. Soy la única … ¿qué es para esta atrofia? y bueno lo unico que hay es implantes de hueso o unos cigomáticos. Todos los más pequeños o cortos son cuando hay algún hueso y no tengo nada.

Después de la cirurgía

Estoy asombrada y muy agradecida con elDr. Aparicio, Radu, David Pastorino porque independientemente del tratamiento médico, y este es un “excelente”, son muy buenas personas y nos han tratado de una manera increíble. Les puedo decir que es un sueño, pensé que nunca volvería a tener dientes reparados. Varios médicos ya me habían dicho que no era posible, que todo era muy difícil. Así que encontrar al Dr. Carlos fue una suerte para mí y es como un milagro.


«Durante los últimos diez años, siento que nací con estos dientes».

Tuve que usar dentadura postiza desde que era bastante joven. Me hacía sentir inferior a los demás niños. Por eso hablaba y me reía muy poco, porque no quería enseñar los brackets. Lo cierto es que se convirtió en un problema muy grave, ya que la cara y la boca empezaron a deformarse. En mi primera visita, el Dr. Aparicio me pidió que sonriera con la boca abierta, pero no pude, le dije que llevaba años sin sonreír así. […] Más tarde me sometí a la operación de implantes cigomáticos. Llevo ya diez años, desde aquel momento, sintiendo que nací con estos dientes. Hablo mucho, me río y soy una persona mucho más sociable. Nadie en casa sabe lo que me costó.


«Cuando me vi con la nueva dentadura postiza, mi corazón se llenó de alegría».

Hace 13 años me diagnosticaron una periodontitis avanzada que necesitaba tratamiento. Sin embargo, como no me dolía, lo dejé pasar, hasta que […] una de las muelas de la mandíbula inferior empezó a dolerme muchísimo. Fui al dentista y el resultado fue toda una decepción. Tenía casi todos los dientes muy flojos y seguramente había perdido mucho hueso. Estaba destrozada cuando volví a casa. El Dr. Aparicio y su equipo me trataron con compasión, afecto y profesionalidad, explicando cada momento del tratamiento. La intervención fue el 15 de abril y se realizó con anestesia local. El proceso fue largo, duró casi 8 horas, ya que tuvieron que extraer todos los dientes (26 en total) y colocar 2 implantes cigomáticos, así como otros implantes en la mandíbula superior e inferior. Al día siguiente, volvimos a instalar la prótesis provisional, tanto en la parte superior como en la inferior, y me proporcionaron unas instrucciones generales (limpieza, dieta, etc.). Cuando me miré al espejo y me vi con la nueva dentadura, no pude contener la alegría. Me gustaría destacar los siguientes puntos:

  • No quiero repetirme, pero la compasión y la profesionalidad con las que me trataron el Dr. Carlos Aparicio y el Dr. Wafaa Ouzzani, así como el resto del equipo, me tranquilizaron e hicieron que me mostrase mucho más receptiva al tratamiento.
  • Durante la operación, no sentí nada de dolor, porque el anestesista estuvo presente todo el rato, supervisando y controlando.
  • Después, tampoco sentí dolor, aunque obviamente sí que se irritó un poco (puntos, curación de las encías, etc.).

«¡Ahora puedo morder manzanas!»

Tengo tres hijos y, a medida que mi familia crecía, mis problemas dentales también lo hacían. Me faltaba mucho hueso, me dijeron que necesitaba injertos óseos en el área sinusal, pero decidí no hacerlo. Y fue así hasta que conocí al Dr. Aparicio, que me convenció para colocar unos implantes de forma diferente. Me operaron el 28 de octubre de 1999. Utilizó su tecnología de implantes inclinados y no necesitamos injertos óseos. Había una cosa con la que soñaba: poder comerme una manzana como cuando era niña. Y ahora, ¡PUEDO MORDER LAS MANZANAS!


«Ciertamente puedo decir que mi vida ha cambiado».

Permítanme usar mis propias palabras, porque, aunque no sean muy técnicas, son del todo honestas. Estaba cansado de llevar dentadura postiza y de sufrir física y mentalmente, por lo que hablé con el dentista para ver si me convenía plantearme algún tipo de implante. Su respuesta fue «imposible», porque el hueso se estaba erosionando y no había ninguna prótesis que pudiese aguantar los implantes necesarios. […] Me imaginé viejo y decrépito, capaz únicamente de beber agua. Un tiempo después, hice un viaje de investigación a Europa y me impresionó mucho la efectividad del proceso del Dr. Aparicio. Me explicó todo el procedimiento y la tasa de éxito para mí. También me dijo el precio y, aunque no fue una decisión fácil, nosotros (toda la familia) decidimos continuar. Desde el momento en que tomé la decisión, puedo decir, sin duda, (como otros, supongo) que me ha cambiado la vida. Aprecio muchísimo el trato que recibí a nivel personal, así como la profesionalidad demostrada en todo momento por todos los miembros del equipo.


«Ciertamente puedo decir que mi vida ha cambiado».

Testimonio: Sonríe con implantes cigomáticos

Hoy, JC sonríe con implantes cigomáticos y comparte su testimonio con nosotros. Quiere proporcionar a otros pacientes sus sentimientos y felicidad. Han pasado algunos años desde que se sometió a la cirugía. Ahora, JC sonríe con confianza al ser fotografiado. Es especialmente importante para él, ya que heredó la pasión por la fotografía de su padre.

Es especialmente importante para él, ya que heredó la pasión por la fotografía de su padre.

“Mi padre era fotógrafo. Heredé su pasión por la fotografía. Sin embargo, no me gustaba estar frente a la cámara. Tengo fotos antiguas en las que tenía una boca horrible. No podía comer ni reírme adecuadamente, y finalmente decidí arreglarlo todo. Luego, tuvo lugar la cirugía de implante cigomático. Elegí la sedación completa porque no quería saber nada. Todo salió muy bien y ahora me hago un chequeoanual. Estoy tan feliz. Puedo comer casi de todo, tengo cuidado con los alimentos duros. ¡Además de eso, sonrío sin preocuparme cuando tomamos fotos familiares! «

Más información sobre su testimonio

La pasión de JC por la fotografía se vincula con la estética de la prótesis final que reciben los pacientes. El conjunto final de dientes fijos se ve y se siente como si fuera natural. JC sigue siendo cauteloso al comer alimentos duros. Por lo general, los profesionales recomiendan una dieta blanda durante los cuatro meses posteriores a la cirugía. Luego, los pacientes pueden comer y morder como con los dientes naturales. JC no se pierde ningún chequeo anual. Sabe que esta visita de rutina al consultorio dental garantiza el éxito a largo plazo del procedimiento. En muy pocos casos pueden aparecercomplicaciones. Los Centros ZAGA son expertos en el tratamiento de las complicaciones relacionadas con este tratamiento. Más importante aún, son profesionales en hacer que los pacientes vuelvan a sonreír con implantes cigomáticos. Finalmente, JC está seguro de sí mismo de nuevo. Como indicador de su calidad de vida, la confianza en sí mismo representa uno de los objetivos de sus planes de tratamiento. De hecho, cada plan de tratamiento se adapta a las quejas y objetivos personales del paciente.


«Puedo masticar, reír y hablar sin miedo a perder la prótesis»

Hace más de trece años que tengo implantes cigomáticos. Desde que tenía ocho años, he tenido problemas con las caries e infecciones continuas que afectaron a varios dientes. A los 19 años me pusieron una prótesis parcial, que unía las partes que aún me quedaban. Debido a este problema, sufrí una depresión bastante grave que me consumía por dentro y que prácticamente me impedía salir a la calle. Las prótesis duraron unos pocos años y terminaron rompiéndose.

Hoy, con los cuatro implantes cigomáticos, la prótesis es perfectamente segura. Mi vida cambió drásticamente hace trece años. Por primera vez en años puedo masticar, reír y hablar sin miedo a perder la prótesis… todo gracias al doctor Aparicio. No solo es un profesional increíble, sino que además te entiende y te trata con amabilidad, simpatía y afecto, te tranquiliza. Me puse en sus manos y, gracias a él, me ha cambiado la vida por completo. Soy una persona diferente.


“El miedo y la inseguridad que me habían acosado desaparecieron para siempre”.

“Como resultado de perder varios de mis dientes a lo largo de los años, tuve que soportar el uso de una prótesis dental superior incómoda y difícil. Me daba náuseas y arcadas. Daba igual lo que comiese, era inevitable. Para más inri, las prótesis eran muy finas y frágiles, y suponían un peligro de salud y seguridad. Se rompían con frecuencia y cada vez que me iba de viaje tenía que buscar la dirección en la que conseguir prótesis de emergencia en el lugar al que iba. Me tocó utilizar esos servicios más de una vez. Fui a ver al Dr. Aparicio y me convenció en la primera visita de que valía la pena ponerme al cuidado de su equipo.

Me realizaron la cirugía de implante cigomático en noviembre de 1998. Al salir de la clínica, empecé de inmediato a llevar una vida normal, que sigo disfrutando hasta hoy. Mi «celebración» fue comerme un buen chuletón, que llevaba sin probar muchísimo tiempo. La vida me cambió a mejor hace 14 años. El miedo y la inseguridad que me habían perseguido desaparecieron para siempre. Quiero expresar mi gratitud al equipo y, en particular, al Dr. Aparicio, que solucionó mis problemas dentales. ¡Gracias!”

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