J. Cadenas

Mi padre era fotógrafo. Heredé su pasión por la fotografía, pero no me gustaba ponerme frente a la cámara. Tengo fotos antiguas en las que tenía una boca horrible. […] No podía comer ni reírme correctamente, así que, por fin, me decidí a buscar una solución. Me sometí a la operación de implantes cigomáticos con anestesia general, porque no quería enterarme de nada. Todo salió muy bien. Ahora tengo una revisión al año. Estoy muy feliz, no solo porque puedo comer de casi todo (tengo cuidado con las cosas difíciles), sino porque puedo sonreír sin preocuparme cuando me están haciendo fotos.